Decisiones.

Lo sentía. Lo sentía de verdad. Sabía que ésto no es lo que él quería y que alguien como ella no entraban en sus planes perfectos. Pero a veces la vida nos da herramientas distintas a las que queríamos. Hay ocasiones en las que tenemos que pelear con armas con las que no queríamos contar y debemos enfrentarnos a un ejército con un cuchillo cuando nosotros lo que pedimos era una pistola.
Pero no podemos lamentarnos, simplemente debemos entender que es lo que nos ha tocada, aceptarlo y usarlo a nuestro favor.
Le entristecía saber que no les dieron las mismas armas, le hubiera gustado que hubiera estado con ella hasta el final, en las trincheras, codo con codo. Pero la vida es así, tenemos que tomar decisiones para bien o para mal.
Siempre le quiso y él a ella también a pesar de todo, y así seguirá siendo. Pero la única manera de que eso sea posible es comprender que a veces las personas tienen que representar su papel. Y este es el suyo. Como dos viejos conocidos que se encuentran en el andén de una estación y se saludan en la distancia con media sonrisa, sin aspavientos, recordando aquellos tiempos en los que juntos el mundo se les quedaba pequeño, quedándose con el recuerdo de aquellos días y asumiendo que ya pasaron. Porque así es la vida, que pasa y cambia, y sólo nosotros podemos elegir cambiar con ella o quedarnos estancados.
Y saber, que a veces el verdadero daño lo hacemos al no saber alejarnos a tiempo de las personas a las que queremos.