Tal vez mañana.

Ni de las malas decisiones nacen grandes historias ni vivir improvisando sale tan rentable. El no saber en que dirección vas, el olvidarte de todo y fingir que nada importa… Son excusas ante una vida llena de despropósitos.
Nos empeñamos en justificar cada cosa que hacemos ante el mundo porque realmente ni nosotros estamos seguros. Necesitamos revestir nuestro corazón de una capa de acero y hacer creer que nos importa más vivir el momento que creer que alguien pueda decidir quedarse a nuestro lado. No aceptamos la soledad porque nos guste, sino porque le tenemos miedo.
Presumimos de inteligencia para luego dejarla de lado y vivir de nuestros impulsos.
El futuro esta en nuestras manos. Encararlo es nuestra decisión. Nuestra juventud es una excusa. Pensar en el mañana no es un pecado y ser felices no significa ser inconscientes.