La búsqueda del porqué a nuestra manía de matarnos.

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Y a eso se reduce mi inspiración de hoy.

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Lo que nunca debí escribir.

He perdido la cuenta de las veces que he escuchado eso de que un día tendremos que rendir cuentas ante la vida. Es una de las grandes frases filosóficas del ser humano, pero es mentira. No habrá una vida ante la que tengamos que rendir nada. Tampoco ante nosotros, porque cuando llegue ese momento, seguramente estaremos muertos. Puede que los que dejemos atrás crean que les faltó alguna explicación, pero se olvidarán.

El ser humano no es, ni de lejos, tan maravilloso como creen los libros y las películas que hoy en día vemos. El pensar general sobre las grandes cosas que podemos hacer, y la otra mitad de ese pensamiento que se machaca por nuestros grandes destrozos.

En realidad creo que nada de eso sirve. No sirve pensar en nada de lo que hacemos si el resultado siempre es el mismo hagamos lo que hagamos. Da igual en lo que creamos, si viene algo después o no. En la tierra se borrarán nuestras huellas y el polvo de una vida tan efímera volará hasta que nada quede de él.

Lo único que nos queda es darnos cuenta de lo que tenemos, y de lo que dejamos de tener. Del abandono forzoso de todo aquello que nos importa. De acabar el día sabiendo que has hecho lo correcto. De mirar al que te acompaña y sonreír por la importancia de un momento tan insignificante para el universo.

Serán muchas las decisiones difíciles. Tantas que el corazón un día se negará a seguir más. Pero somos mucho más que corazón, aunque luego eso quede en nada.

Y cerraremos puertas, y nos arrepentiremos de haberlo hecho, pero viviremos sabiendo que mañana será otro día, y que llegará uno en el que, al final, ya no importará. Poco podemos hacer excepto pedir perdón de antemano por todos los errores que cometeremos, y por todas esas decisiones que, a pesar de ser las correctas, serán la causa de un inmenso dolor.

“ (NO) IRSE: Acto de confianza y amor, a menudo descifrado por los niños.”

[Cita corregida del libro “La Ladrona de Libros”, de Markus Zusak.]