El humo del momento.

Y tú, y yo. Que no nos conocíamos de nada. Y el mundo, que se empeñó en buscarnos. La vida pasaba y no hacíamos más que mirarnos.
Desear tu vida aquí… pero vivirla en otro lado, vivirla en otros brazos.
No somos nada cuando no nos
permitimos mirarnos. Lo somos todo cuando nos dejamos desearnos.

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