Demasiado polvo.

Aquel día llovió en la carretera.
La última bala que disparó atravesó dos corazones. Uno encontró su descanso en un descampado junto a otras 53 tumbas de desconocidos para él. El otro se vió obligado a existir dentro de un cuerpo de hielo que vagó sin rumbo hasta que algún tipo de accidente no provocado según las autoridades acabó con ella.
Aquel día llovió en su alma.

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