20 días.

Tenía cinco exmaridos y cuatro gatos, lo que resultaba bastante pesado si uno de ellos era un acosador. Uno de los hombres digo, no de los gatos. Eso sería extraño.
Por cada individuo sin identidad que pasaba por su cama, una carta y una foto eran olvidadas en su buzón. La capacidad expresiva del sujeto era más que evidente una vez terminabas de leer las cincuenta veces seguidas que había escrito en el papel la palabra zorra. La última vez que fue a la policía para denunciarlo, acabó acostándose con el agente que la atendió y otra carta apareció a la mañana siguiente.
Un día, tras ligarse a un agente de seguros casado y con dos hijos, decidió bajar antes de irse a la cama y dejar ella primero la carta. En la suya sólo ponía una frase “Pásate por el super y déjame el pan y un kilo de patatas, por favor.” Junto con un billete de cinco euros dentro del sobre. Rezó para que no se quedase el cambio.Se lo quedó, aunque lo que más le enfureció fue que las patatas que le trajo estaban pochas. 
Y así fue como, de esa manera tan poco ortodoxa, se estableció una relación entre ellos del tipo “chico de los recados – chica que se deja insultar”. Ella no le tiraba los gatos a la cara y él le hacía la compra.Pero claro, una relación así era insostenible. Al cabo del tiempo, meses después, él se cansó de su miserable trabajo y le pidió un aumento de sueldo, dejarse insultar ya le sabía a poco. Como respuesta, se la encontró al día siguiente en el rellano bien temprano, esperándole gato en mano. 
Los arañazos de la cara tardaron en curarse, y ellos nunca se volvieron a ver.

image

LUNES.

Estoy obsesionada con los lunes por la mañana. Ni por malos ni por buenos… sino por lunes. Lunes como concepto. Lunes como conocimiento de algo nuevo. Lunes como comienzo y como final. Lunes como dolor de cabeza. Lunes como razón para soñar o como razón para estrellarse. Lunes como momento estático o como estrella fugaz. LUNES.

Yo siempre quise ser un lunes. De la L a la S. Sé que no tiene sentido, en fin… ¿un lunes? A la gente le gustan más los viernes. A lo mejor forma parte de una retorcida forma de ser, me explico: me encanta ver la cara de odio, cansancio, desesperación y sobre todo aburrimiento que pone la gente los lunes. Por el simple hecho de ser lunes. Y me hace gracia que digan “ojalá no existieran los lunes”. Y entonces yo digo “pues en ese caso, yo querría ser un martes”. Porque lo que hace al lunes no son esas cinco letras, si no los miles de sentimientos que despierta. A lo mejor es el simple hecho de una necesidad imperante de ser el centro de atención, pero es que el lunes no es el centro, es el comienzo, ya lo he dicho antes.

En fin, es complicado que la gente opine sobre el hecho de que quiera ser un lunes, te miran mal y no es difícil oír sus pensamiento gritar “Estás loca”. Sólo una persona se ha atrevido a expresar una opinión en voz alta, ese alguien era mi psiquiatra.

Lo único bueno que podemos sacar de todo este embrollo es que he escrito esto en lunes… bendito lunes.

Comas inducidos.

El vaso hasta el borde y la mesa en una esquina. Cada gota de ron que bajaba por su garganta era un recuerdo de no sé qué historia de un pasado que nunca llegó a entender. Las llamas de una vida completamente amortajada y enterrada en lo más profundo de cualquier baúl que un día se encontró paseando por su consciencia casi perdida.

Los que la conocían creían que no lo quedaban lágrimas, la realidad es que no encontraba razones para llorar. Tampoco nos engañemos, en absoluto las tenía para reír. A veces miraba las facturas sobre su escritorio y se podía atisbar una sonrisa, pero no era más que su mitad histérica intentando aparecer en escena. Control.

Se levantó de su silla y observó cómo un muchachito más joven de lo que ella había sido jamás no le quitaba el ojo de encima a una rubia potente sentada en la mesa cuatro. Estuvo a punto de sentarse al lado suya y explicarle las mil y una razones por las que esa rubia se iría con el guapo de la americana azul que no paraba de reírle las gracias y no con él, un pobre desdichado incapaz de decirle a la camarera que le había traído la bebida equivocada. Pero no lo hizo.

Camino de casa, empezó a enumerar las razones que le iban a provocar el insomnio en esa ocasión. Eran tantas que decidió dividirlas en dos grupos y dejar la mitad para mañana.

Mañana.

Pobrecita.

Hoy cumplí 21 años.

Personas. Estamos rodeados de ellas, pero la mayor parte del tiempo estamos solos… hasta ese momento.

Hay un momento en la vida de cada uno en el que alguien llama a tu puerta y te lleva a otro mundo. No hablo del amor de tu vida, puede ser cualquiera… puede ser tu hermano, tu madre, tu mejor amigo o la persona que te cuidó desde pequeño. Cualquiera. Aparece en tu vida y ya nada es igual, abre las puertas de tu alma y la recorre como si fuera su casa… y con el tiempo descubres que realmente lo es.

Esa persona te llena, te hace sentir y te hace llorar. Es tu último empuje cuando crees que has perdido la pelea, es tu sombra aún encontrándose a km de ti. Esa persona… es un trozo de tu vida.

Y no importa nada de lo que suceda alrededor, porque sabes que vas a tener a esa persona ahí, con la mano tendida y esa sonrisa que te recuerda que tu mundo sólo acaba si él le da permiso.

Gracias a esas personas valoramos las cosas de otra manera. Gracias a esa persona… decidí que una vida debe ser muy larga.

– No irse: acto de confianza y amor, a menudo descifrado por los niños. –

                                                                                             La ladrona de libros

GRACIAS.